El Pastor David Ruiz nos explica la segunda de las tres características de un discípulo verdadero. Ya hemos visto que un discípulo es lo que el Señor quiere que sea. También, un discípulo de Jesucristo hace lo que el Señor quiere que haga. La obediencia no se debe ver como sufrimiento, sino una oportunidad de expresar amor a la Trinidad, al Padre que nos creó, al Hijo que nos salvó, y al Espíritu que nos llena.
